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Deportivo y Mallorca llegan a las puertas de la Primera División desde una exigencia desigual

El cuadro insular busca su segundo ascenso consecutivo mientras los gallegos quieren romper la pírrica estadística que muestra que los recién descendidos no suelen regresar tras su primer año en Segunda

Hizo cola ante una modesta taquilla, retiró una entrada y se sentó, anónimo, en una esquina del campo. Robert Sarver nació en Arizona, en cuna rica, y amasó una fortuna en el mundo de las finanzas como banquero e inversionista inmobiliario. En 2004 adquirió la propiedad de Phoenix Suns, la franquicia de la NBA en su tierra. Y diez años después se consideró preparado para comprar un club de fútbol europeo. Lo intentó con el Glasgow Rangers, pero rechazaron su oferta y buscó en España… Getafe, Levante, se interesó también por el Espanyol. Acabó en Mallorca. Llegó dos años y medio después de que el equipo hubiese bajado a Segunda División y poco más de un año antes de que se fuese a Segunda B. Así que a finales de agosto de 2017 allí estaba Sarver, en Peralada, en el Alto Ampurdán, dispuesto a recorrer un desierto tan árido como el de Arizona. Este jueves su equipo juega contra el Deportivo, en Riazor (Movistar Partidazo, 21 horas), el primer partido de la eliminatoria final para subir a la máxima categoría (la vuelta es el domingo). Algo más que un oasis.

La temporada pasada el Mallorca cobró 80.000 euros por derechos de televisión después de que la Federación Española de Fútbol determinase repartir entre los equipos de Segunda B y Tercera el uno por ciento del contrato por la Copa del Rey y la Supercopa. Si regresa a Primera ingresará porque se retransmitan sus partidos cerca de 50 millones de euros.

Sarver ha inyectado al Mallorca casi 40 millones de euros en poco más de tres años. Y avisó al llegar: “El dinero no compra el éxito”. Lo clavó. El descenso obligó a una reconstrucción para la que se llamó a un conductor joven, pero con experiencia en finales de temporada a cara o cruz. Y para regresar a Segunda era imperativo superar al menos una eliminatoria. El actual es el quinto play-off de ascenso que disputa Vicente Moreno en las siete temporadas que lleva como entrenador, sin solución de continuidad tras colgar las botas en el Xerez. En dos cantó victoria, en 2016 estuvo a punto de culminar en Tarragona la peripecia que ahora busca, la de encadenar dos ascensos consecutivos con el mismo equipo. Y tiene ventaja porque, por su mejor clasificación liguera, el empate final sin que medie el valor doble de los goles fuera de casa, le daría el triunfo. “Es una eliminatoria en la que empezamos detrás en el marcador”, explica José Luis Martí, mallorquín y entrenador del Deportivo. “Mi responsabilidad, mi obligación y compromiso me requiere buscar la victoria y progresar en mi carrera y ahí un objetivo es llegar a Primera”, garantiza el técnico, que fue canterano del Mallorca y acabó por cerrar allí su carrera como futbolista durante siete años, justo antes de la llegada de Sarver.

Martí conoció a un Mallorca que crecía, el del médico Bartolomé Beltrán, y regresó a uno que caía, inestable en la propiedad, endeudado hasta llegar a un concurso de acreedores que identificó como culpables a sus gestores. El club, que llegó a acumular 60 millones de euros en números rojos, todavía asume mochilas con la Agencia Tributaria, así que el descenso a Segunda B reavivó viejos fantasmas. Pero la chequera de Sarver los disipó. Y esa catarsis sirvió para edificar un proyecto deportivo sólido. Apenas tres de los futbolistas que cayeron a la tercera categoría siguieron en el equipo. Dos de ellos están todavía entre pilares del equipo, el central Raíllo, y el extremo Lago Junior. Siete de los titulares el pasado domingo en Albacete jugaban hace un año en Segunda B. El central Valjent, el lateral Estupiñán, el interior Dani Rodríguez y el extremo Leo Suárez se han sumado a la base del equipo. “Será complicado –previene Moreno- porque el Deportivo tiene jugadores para armar dos de las mejores plantillas de la categoría y al Málaga le acaban de marcar cinco goles con seis ocasiones, pero si al final de la eliminatoria no conseguimos lo que buscamos no nos consideraremos unos desgraciados”.

El Mallorca se reconstruye como los equipos de la NBA, sin que se perciban prisas por parte de la dirigencia, en la maduración de un proceso. No abrió la temporada con la misma exigencia que el Deportivo, el único de los descendidos la campaña pasada con opciones de regresar a Primera División, justo el que de menos dinero disponía para confeccionar su plantilla. El que se litiga ahora será el vigésimoseptimo ascenso en lo que va de década, sólo seis correspondieron a equipos que lograron recuperar su plaza entre los grandes tras una campaña en el escalón inferior. El Deportivo lo hizo dos veces, en 2012 y 2014. Todo el papel está vendido en A Coruña para acometer el tercer intento mientras parte de la afición busca maneras para desplazarse el próximo domingo a la isla. “Quiero que la gente esté ilusionada y no rehuya de este gran sueño, pero mis jugadores son conscientes de lo que han sufrido y vivido esta temporada”, explica Martí para descartar triunfalismos. No hay favoritos. Hace menos de un mes ambos equipos se cruzaron en partido de Liga en Riazor y el Deportivo ganó gracias a un penalti en el minuto 95.

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