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El Superclásico más caro de la historia

El precio medio para la hinchada desplazada desde Argentina asciende a unos 1.500 euros

“Si alguien me hubiese dicho en enero que iba a ver la final de Libertadores entre Boca y River en el Bernabéu me hubiese reído durante dos horas. O apostado un millón de pesos (22.200 euros)”, dice Tomás Remon, de 28 años. Este hincha de Boca asegura que siempre pensó que un partido así en el estadio del Real Madrid sólo podría existir en un videojuego. Pero como miles de argentinos más, Remon está preparando las maletas para cruzar el Atlántico y ver el Superclásico.

“Estoy haciendo algo demencial que es irme a ver el partido. Hoy por la mañana no iba, porque me parecía una locura, demasiada plata y sólo no me hubiera animado, pero me convenció mi mujer, que me dijo: ‘¿Cuántas veces va a pasar? No te lo podés perder’ Y acá estoy, yéndome, con un nivel de adrenalina como pocas veces”, contaba el martes el abogado Mariano Heller desde el taxi que lo llevaba al aeropuerto de Ezeiza, a las afueras de Buenos Aires. Heller contó su decisión en twitter y empezó a recibir mensajes de otros aficionados que decían que les había animado también a ir.

La entrada pasó a ser lo más barato del paquete para los que han decidido no perderse el partido: los clubes las sacaron a la venta por 80 euros. En el extremo opuesto están los billetes de avión. Aerolíneas Argentinas puso a la venta dos vuelos especiales, uno para hinchas de cada equipo, que partirán de Buenos Aires hacia Madrid el sábado y regresan el lunes por 1.900 euros con la posibilidad de pagarlo en nueve plazos.

Pero los que no pueden permitirse pagar ese precio han optado por encadenar vuelos y escalas. “Para los pasajes busqué promociones. Salgo el miércoles a las nueve de la noche y llego a Madrid el viernes por la mañana”, cuenta Damián Ferrara, hincha de River de 29 años. Hará tres escalas, pero rebajó a casi la mitad el precio de un vuelo directo. El presupuesto total del viaje que realizará con su hermano cree que estará entre los 1.500 y los 1.700 euros.

El elevado costo del viaje ha dejado fuera a muchos de quienes querían ver esa final irrepetible. “Lo que pasó nos quitó mucho la energía y las expectativas que teníamos. No tiene lógica que se juegue en España porque es una competencia sudamericana. Pero al final la pasión pudo más que la razón”, admite Ferrara, quien estaba en el campo de River el pasado 24 cuando se anunció que el partido se aplazaba un día y volvió el 25 para otra vez enterarse que no iba a jugarse.

“Ideológicamente estoy en contra”, coincide Remon. Este hincha de Boca añade que la Conmebol les quitó la posibilidad de “salir campeones en la cancha de River”, lo que hubiese sido un golpe demoledor para los millonarios. Pero tampoco hubiese podido “cerrar el círculo” al ver el partido de ida y el domingo el de vuelta, ya que en Argentina está prohibido el ingreso de público visitante en los estadios. En su caso sólo pudo permitírselo porque su padre le pagó el billete de avión y él pondrá unos 500 euros para el alojamiento, que compartirá con tres amigos, y la comida. “El domingo seré inmensamente feliz si ganamos y caeré en una depresión si perdemos”, dice Heller. Los nervios en ambos bandos seguirán hasta que el árbitro pite el final del partido más largo del mundo.

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